Gloria a Dios por las misiones y por lo que esto lleva consigo, que es proclamar el evangelio de Jesucristo a todas las naciones. Debemos agradecer por los misioneros quienes llevan el verdadero evangelio a las naciones y embellecen la iglesia local con su enseñanza y con su vida. Pero a veces nosotros tenemos la tendencia de ver a los misioneros cómo personas aisladas de nuestra congregación, aun así asistan a la nuestra.
Como iglesia local debemos amar a nuestros misioneros, no solamente porque sean misioneros sino porque son hermanos en Cristo que necesitan ser animados, corregidos, instruidos, discipulados y pastoreados como todos nosotros. Debemos considerar estas 5 maneras de amar a nuestros hermanos que sirven como misioneros:
- Conocelos a ellos y su cultura (Juan 13:34-35): La mayoría de hermanos y hermanas que vienen a servir como misioneros, tienden a ser de países diferentes al nuestro, y muchos de ellos vienen de lugares que son muy diferentes. Cada persona en sí tiene una cultura diferente de una manera especifica y esa es la belleza del evangelio, que Dios salva personas de diferentes culturas y las junta para su Gloria.
Por eso debemos amar a nuestros hermanos misioneros conociendo mas de ellos y las costumbres de donde vienen. Enseñándoles más de nuestro contexto y también ayudándoles a ver las diferencias pero entendiéndonos unos a otros en ellas. Ayudados a aprender y también cuando no entiendan algunas cosas, animales y recuerdas que tienen una familia en Cristo.
- Aprende con ellos y enséñales (1 Tesalonicenses 5:11): Muchos de los misioneros vienen preparados para enseñar teológicamente y deberíamos aprovechar para aprender verdades bíblicas. Pero también ayudarles a contextualizar las verdades bíblicas a la luz de donde estan, para que ellos puedan ser cuidadosos en hacer entender las verdades bíblicas.
Aprovecha en enseñarles cómo se entienden ciertas verdades bíblicas a la luz de la cultura en donde vives. Si es que hay algo relevante que ellos deben saber antes de enseñar algo, dice para que así pueda ser de edificación a las personas que ministran.
- No los subas a posiciones de liderazgo tan rápido (1 Timoteo 3:1-13): Debemos de entender de que las escrituras nos guían a discernir en cómo levantar pastores y diáconos según 1 Timoteo 3. Y nosotros debemos de seguir esos versos para poder evitarnos cualquier tipo de dolor en el futuro. Si el misionero tiene un don debemos animarlo pero también debemos ver su carácter antes de que pueda subir a cualquier posición de liderazgo, no porque seamos exquisitos sino porque queremos ser bíblicos.
Debemos reconocer que este principio aplica a cualquier personas de cualquier nacionalidad, él pecado ha afectado a personas de toda nacionalidad y cultura. Por eso debemos ser cuidadosos a quien subimos al liderazgo. Amar a los misioneros implica cuidar la iglesia local y enseñarles de que ellos tienen que someterse a ella si es que quieren servir en ella. Aun habiendo una iglesia que los envía, debemos hacerles entender que ellos ya no viven allá sino que son ovejas en el lugar donde estan.
- Dales a conocer que estarás involucrado en su vida (Romanos 12:15-16, Efesios 4:1-3): Los misioneros son ovejas, ellos necesitan ser cuidados, sus matrimonios necesitan consejería, sus debilidades necesitan ser apuntadas y trabajadas, sus errores necesitan correcciones. Como iglesia local debemos amar a los misioneros involucrándonos en sus vidas haciéndoles recordar que también son ovejas.
No importa que tan preparados podemos estar, nunca nos graduamos de depender de la Gracia de Dios en nuestras vidas. Siempre debemos usar las herramientas que la iglesia local nos da para poder amar a otros, discipular a otros para la Gloria de Dios. Y los misioneros no son la excepción de ellas.
- Sirve con ellos y/o anima a otros a servir con ellos (Marcos 10:45, Romanos12:11-12): Muchos de ellos tienen ministerios interesantes como albergues, casa hogar, escuelas o enseñan idiomas. Debemos usar algunos de los ministerios que ellos tienen para equipar la iglesia local y para ser de anima a ellos. La ayuda nunca sobra sino mas bien falta cuando hablamos acerca del ministerio, anima a otros miembros maduros a ayudarles para que puedan ver el amor y el cuidado de la iglesia local.
Debemos recordar que los misioneros han sido y llamados por sus iglesias que los envían pero cuando vienen a las nuestras deben ser cuidados por las nuestras. La iglesia local debe ser responsable por el cuidado de ellos y animarles a ser ovejas. Debemos disfrutar la diversidad que ellos traen a la congregación y orar por ellos como también vigilar sus vidas.
Debemos conocerlos a ellos y su cultura para saber cómo amarlos, Aprender con ellos y enseñarles a poder ser bíblicos y sensibles culturalmente, examinar sus vidas y hacerles recordar de que Dios va afirmar su llamado a través de la iglesia. Por eso debemos de vivir con ellos y servir con ellos para la Gloria de Dios.
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