Este Post es traducido del Articulo "Envision the End of Your Sin" por Garrett Kell
En estas semanas he sido testigo de cómo muchos de mis amigos han coqueteado con el pecado de una manera escalofriante. Ellos aman mucho a Jesus, pero las circunstancias ha expuesto areas que son entradas fáciles para el tentador.
Mientras meditaba en sus luchas, y examinaba mi propio corazón pecaminoso, me acorde de una exhortación que recibí hace muchos años en el seminario. El rector Church Swindoll estaba predicando en el servicio de la mañana en la capilla.
Mientras subía al púlpito, cargaba peso en su frente, una biblia en su mano, y un discurso escrito. Él nos comparto que un pastor de nuestro seminario había caído en un pecado sexual muy grave, descalificándose a sí mismo del ministerio, y destruyendo su familia.
Swindoll nos reto a considerar a qué nos llevaría el pecado. Durante estos años he seguido este consejo, y me gustaría ayudarte a hacer lo mismo.
Imagina las Repercusiones
Quiero hacerte ver un escenario para que veas cuál es la consecuencia que se espera en el camino del pecado. Este escenario es específicamente para otros pastores, pero la idea es aplicable para todos.
Imagínate a ti mismo llamando a tus co-pastores y sentando entre ellos les dices cómo has traicionaste su confianza. Imagina sus caras hundidas y siente sus corazones rotos.
Les escuchas hablar de cómo es que le hablaran a la iglesia. Imagina la confusion de la congregación y como va a afectar aquellos quienes te escuchaban decir que Jesus era mejor que cualquier cosa.
Imaginate como el nombre de Cristo va a ser burlado en tu comunidad y mucho mas allá de ella.
Ahora quiero que te imagines caminando fuera de la iglesia a tu carro.
Manejas en la cuadra en la que esta tu casa y le das unas vueltas a tu vecindario. Viendo el lugar donde salías a pasear al perro con tus hijos en las tardes.
Ahora, te parqueas en tu casa y entras a tu casa.
Escuchas correr a tus hijos y abrazándote dicen: “Mi papito esta aquí!” Mira a manera como ellos te quieren y confían en ti.
Piensa en eso por un buen rato.
Ahora les dices que tienen que ir afuera a jugar porque tienes que hablar con su mama de algo importante. Mientras vas a la cocina donde ella fielmente esta haciendo las tareas del hogar, ves las fotos en la pared de ustedes sonriendo. Recuerdas los días que ustedes compartieron juntos.
La llevas al cuarto donde ustedes hacían el amor.
Le pides que tome asiento.
Sientes tu corazón correr y el nudo que se hace en tu garganta.
Miras su cara de confusion. Y de ahi ves como ella llora mientras que le dices que has sido infiel.
Escucha su llanto
Mirala sollozar
Sientes sus golpes en tu pecho y se cae de rodillas en desesperación.
Imaginate la llamada que le harás a sus papas y a los tuyos. Escucha el silencio en el teléfono mientras que ellos tratan de procesar lo que les has dicho.
Imaginate el día en que juntas a tus niños y los sientas para explicarles el porque papa y mama van a tener que pasar tiempo separados y tendrán que vender la casa que ellos apreciaban mucho.
Te ves sacando las fotos en la pared de ustedes sonriendo y empacado las cosas en las cajas, sin saber si podrás volver a abrirlas.
Puedes ver eso?
El pecado no te habla de esos días, no es asi?
El Pecado esconde la etiqueta del precio
Satanas no te habla del verdadero precio por tu pecado, porque el costo es muy alto.
El es un mentiroso (Juan 8:44) y la decepción es su fuerte (2 Cor 11:3). El te quiere apacentar en pensar de que el pecado no te costara tanto cuando en realidad sí. Tú puedes mantener las cosas escondidas en secreto. Puedes salir en cualquier momento. Tus compromisos son pequeños. No te llevaran a una gran caída.
El solo dice mentiras.
Amigo, el pecado es más fuerte de lo que tú y yo seremos.
Algunos de ustedes estan en una encrucijada ahora mismo. Tu has estado bebiendo de la poción del pecado y te has intoxicado con sus mentiras. Satanas quieres que tu tomes hasta que te emborraches, sin poder considerar las advertencias de Dios acerca de la destrucción que se viene: “Sean prudentes y manténganse atentos, porque su enemigo es el diablo, y él anda como un león rugiente, buscando a quien devorar.” (1 Ped. 5:8).
Si estas enredado en pecado, llama a un amigo en el cual confíes ahora mismo y dile que necesitas ayuda. No esperes otro minuto. El pecado quiere que pienses que tú puedes parar solo, no le creas. Lo secreto es la tierra donde el pecado crece mas rápido.
Si tu crees que esto nunca te va a pasar a ti, ten cuidado “Así que, el que crea estar firme, tenga cuidado de no caer.” (1 Cor 10:12).
A satanas no le importara que escuches esta advertencia mientras que no te alejes de tu pecado. Pero John Owen tiene razón cuando dice: “ Mata tu pecado o tu pecado va a matarte.” Satanas quiere destruir tu vida el día de hoy, y endurecer tu corazón para que heredes destrucción eterna.
Alza tus ojos
Amigo, Jesus es un Salvador suficiente quien derramo su sangre para salvarte del pecado para el día del juicio y todos los días antes que llegue el día. “Por tanto, acerquémonos confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para cuando necesitemos ayuda.” (Heb. 4:16)
Asi tu seas un pastor o no lo seas, casado o soltero, con hijos o sin hijos, todos nosotros necesitamos gracia para resistir la decepción del pecado. Gracias a Dios que Jesus promete suplirla.
Ruégale a Dios para que te ayude a visualizar la consecuencia de tu pecado y corre al Salvador. Deja que la sobriedad de la consecuencia de tu pecado levante tus ojos para ver de dónde viene tu ayuda (Sal 121:1). Evitemos la ruina de la cual proverbios nos advierte: Aleja a esa mujer de tu camino.No te acerques a la puerta de su casa. Así no entregarás tu vida y tu honor a gente extraña y cruel. Así gente extraña no se saciará con tu fuerza, ni se quedarán tus trabajos en casa ajena. Así no tendrás que llorar al final, cuando tu carne y tu cuerpo se consuman, ni dirás: «¡Cómo pude rechazar los consejos! ¡Cómo pudo mi corazón despreciar la reprensión!¡No oí la voz de los que me instruían, ni presté oído a los que me enseñaban! ¡Poco me faltó para estar del todo mal entre la comunidad y la congregación!»
Querido Señor, necesitamos ayuda. Ayudados a ser sobrios en nuestras mentes. Mantennos vigilantes. Ayudados a ver la consecuencia de nuestro pecado.
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